MAS ALLÁ DEL DÍA DE LA BODA

 

Las fotografías de una boda no empiezan ni terminan el día del enlace.

A veces hay historias que merecen comenzar antes y otras que merece la pena seguir contando después.

Por eso existen las sesiones de preboda y postboda. No como una obligación ni como un complemento más, sino como una oportunidad para crear recuerdos diferentes, alejados de los horarios, los nervios y las prisas de una celebración.


PREBODA

Un momento para vosotros

Muchas parejas me dicen durante nuestra primera reunión que no se sienten cómodas delante de una cámara.

Y es completamente normal.

La sesión de preboda no trata de aprender a posar ni de preparar la boda. Trata de pasar un rato juntos, pasear, conversar y olvidarse poco a poco de que existe una cámara entre nosotros.

Es una forma natural de conocernos mejor, de ganar confianza y de descubrir que las mejores fotografías suelen aparecer cuando simplemente sois vosotros mismos.

Además, se convierte en un recuerdo muy especial de una etapa única: esos últimos meses antes de convertiros en marido y mujer.

Podemos realizar la sesión en un lugar que tenga significado para vosotros, en vuestra ciudad favorita, en la montaña, junto al mar o en cualquier rincón que forme parte de vuestra historia.

No busco fotografías perfectas.

Busco fotografías que hablen de vosotros.

 Os dejo aqui algún enlace de reportajes de preboda (Preboda en Soria) (Preboda en los pirineos)


POSTBODA

Cuando todo vuelve a la calma

Después de la boda llega algo maravilloso: la tranquilidad.

Ya no existen horarios, invitados, protocolos ni preocupaciones. Solo vosotros.

La sesión de postboda es una oportunidad para volver a disfrutar juntos de una experiencia diferente, sin prisas y con total libertad.

Podemos caminar por una playa al atardecer, recorrer una montaña, visitar un lugar especial o simplemente perdernos durante unas horas buscando la mejor luz y los mejores recuerdos.

Es una sesión más relajada, más íntima y muchas veces más personal.

Porque una vez terminado el gran día, la historia continúa.

Y a veces las fotografías más emocionantes nacen precisamente cuando todo el ruido ha desaparecido y solo quedáis vosotros dos.

Al final, tanto la preboda como la postboda tienen algo en común: no se trata de hacer fotografías.

Se trata de regalaros tiempo.

Tiempo para disfrutar, para recordar quiénes sois y para conservar una parte de vuestra historia que dentro de unos años tendrá mucho más valor del que hoy imagináis.

 Aquí unos ejemplos (Postboda en las Bardenas) (Postboda en un ibón) (Postboda en Canfranc) (Postboda en Moros)