CADA BODA ES DIFERENTE.
Y ESO ES PRECISAMENTE LO QUE ME GUSTA
No existen dos parejas iguales, tampoco dos historias iguales.
Por eso no entiendo las bodas como un guion que se repite una y otra vez, sino como una historia única que merece ser contada de una forma personal, honesta y auténtica.
Mi trabajo consiste en observar todo aquello que sucede a vuestro alrededor y construir un recuerdo fiel de cómo vivisteis ese día. Las emociones, las personas importantes para vosotros, los pequeños detalles que habéis preparado durante meses y todos esos momentos que ocurren mientras estáis ocupados disfrutando de vuestra boda.
Trabajo desde una mirada documental. Me gusta intervenir lo mínimo posible para que podáis vivir vuestra celebración con naturalidad, sin sentir que estáis participando constantemente en una sesión de fotos.
Quiero que dentro de unos años podáis volver a estas imágenes y recordar no solo cómo fue vuestra boda, sino también cómo os sentíais mientras sucedía.
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¿Quién realizará vuestro reportaje?
Yo mismo.
Cuando una pareja me contrata, lo hace por mi forma de mirar, de contar historias y de entender la fotografía. Por eso soy yo quien documenta vuestra boda de principio a fin.
En ocasiones si lo deseais, me acompaña un segundo fotógrafo para poder cubrir más situaciones simultáneamente y ofrecer una visión más completa del día, pero siempre seré yo quien esté al frente del reportaje y quien se encargue personalmente de la selección y edición de las fotografías.
Un día completo, sin mirar el reloj
Las historias no entienden de horarios.
Por eso me gusta acompañaros desde los preparativos hasta que la celebración ya está plenamente en marcha y sentimos que los momentos más importantes han sido contados.
No trabajo pensando en marcharme a una hora concreta, sino en que vuestra historia quede completa.
Los nervios antes de salir de casa, la emoción de la ceremonia, los abrazos durante el cóctel, las risas en el banquete o la energía de la fiesta forman parte del mismo relato y merecen ser recordados.
No importa el tamaño de vuestra casa
Es una de las preocupaciones que más escucho.
La realidad es que las mejores fotografías nunca dependen del tamaño de una vivienda ni de una decoración perfecta.
Lo verdaderamente importante son las personas que están dentro.
Durante los preparativos busco integrar el entorno de forma natural, aprovechando la luz, los espacios y, sobre todo, las relaciones humanas que se producen en esos momentos tan especiales.
No busco escenarios perfectos. Busco recuerdos reales.
Después de la boda
Una vez termina la celebración comienza una parte fundamental de mi trabajo.
Selecciono personalmente las fotografías que formarán parte de vuestro reportaje y realizo una edición cuidada, coherente y atemporal, respetando siempre la esencia de lo que ocurrió.
Mi objetivo no es seguir modas pasajeras, sino crear imágenes que mantengan su valor y emoción con el paso del tiempo.
Porque las fotografías de vuestra boda no son solo para hoy.
Son para dentro de diez, veinte o treinta años, cuando vuelvan a convertirse en una ventana hacia uno de los días más importantes de vuestra vida.
¿Hablamos?
Lo primero que quiero deciros es gracias.
Sé que elegir fotógrafo no consiste únicamente en contratar un servicio. Es decidir quién va a acompañaros durante uno de los días más importantes de vuestra vida y quién tendrá la responsabilidad de conservar esos recuerdos para siempre.
Si sentís que mi forma de trabajar encaja con vuestra manera de entender la boda, el siguiente paso es muy sencillo.
Nos ponemos en contacto, resolvemos cualquier duda que podáis tener y, una vez confirmada vuestra decisión, formalizamos la reserva mediante un contrato y una señal.
A partir de ese momento vuestra fecha queda completamente bloqueada en mi agenda y comenzaremos a preparar juntos todos los detalles para que podáis disfrutar del día con total tranquilidad.
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Classphoto by Ferran Mallol