La verdadera historia de la fotografía de Kevin Cárter

Mucho ha llovido desde la famosa imagen del malogrado fotógrafo Sudafricano Kevin Carter, una imagen que estremeció al mundo y rompió la inocencia impura de una sociedad viciada y egoísta , desde su aparición en los medios la imagen ha sido objeto de estudio multitud de veces, es una imagen que la gente rechaza y que otros pocos aclaman como un icono de lo que la humanidad no tiene que hacer, aun así tanto la fotografía como su autor han sido protagonistas de una leyenda urbana que poco tenia que ver con la realidad, aquí vais a leer la verdadera historia de la fotografía de Kevin Cárter.

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La famosa fotografía de Kevin Cárter

Kevin comenzó en el mundo de la fotografía con 23 años en su Sudáfrica natal, cuando en la poblacion de Soweto cercano a Johannesburgo estaban en guerra, fue ahí, siendo fotógrafo del Johannesburg Star cuando fotografiaba a la poblacion preocupados por la  circunstancia que estaban viviendo. La Situación del país hizo que diez años mas tarde Cárter fotografiara en otro país, Sudán la que sería su imagen mas conocida, en 1993 Kevin vió una imagen que le constataría como un constructor de historias, avistó un niño famélico agachado y detrás de el un buitre al acecho, o por lo menos eso daba a entender la famosa fotografía, esperó a que el animal abriese sus alas para disparar pero no lo logró, se tuvo que conformar con la imagen que conocemos.  La hambruna en Sudán era un hecho, el 26 de Marzo de 1993 The New York Times publicó la fotografía, La opinión pública entendió la foto como una alegoría de lo que sucedía en el país de Sudán, Kong era el problema del hambre y la pobreza, el buitre era el capitalismo y el fotógrafo era la indiferencia del resto de la sociedad. Fue criticado profundamente y él e intentó justificarse, alegando que el niño estaba muriendo y que su tribu estaba a unos metros de el y que el animal esperaba su ración de comida. La fotografía gano el premio Pulitzer ese año.

Kevin Carter,

Cárter fotografiado por su amigo mientras trabajaban.

A partir de aquí la leyenda urbana comienza con la imagen y según se cuenta decía así: El fotógrafo fue una despiadada persona por realizar tan semejante fotografía aprovechándose de la situación del niño hambriento y sin defensa ¿como podía alguien poder realizar esa imagen con un buitre al acecho y no hacer nada? ¿no hacer nada? si, porque aquí viene la segunda parte de esta leyenda pues según el relato Cárter no solo fotografió al niño, si no que ni tan siquiera se dignó a  prestarle ayuda, abandonándolo allí justificándose según la historia en que no podía llevarlo encima. Como podéis observar es una historia bastante cruel y quizás inventada por la propia culpabilidad que sentía la sociedad ante la indiferencia de las naciones ante semejante situación en países como Sudán.

La segunda leyenda dice que Kevin Cárter ante semejante presión y ataque internacional por esa imagen acabo suicidándose por sentirse culpable, parece un justo final para la mayoría de la gente que creyó la primera leyenda y que la sed de venganza social se había cumplido.

Ninguna de las historias es cierta, así que vamos a acercarnos mas a la realidad, Kevin cubría la tragedia de Sudán viajando con Naciones Unidas en un avión de reparto de comida, en un aterrizaje en un poblado, según cuenta Joao Silva, otro gran fotógrafo, los dos bajaron mientras los operarios de Naciones Unidas repartían la comida, eso dio lugar a que los adultos saliesen de sus chozas y cabañas para recoger el sustento dejando libres a los niños por un rato, mientras Silva fue en busca de guerrilleros, Cárter sorprendido por la visión de la hambruna no se alejó mucho y realizo esta toma con el buitre detrás. ¿Situación real de la imagen? el niño esta atendido por una infraestructura humanitaria, la prueba es la pulsera blanca que porta en su muñeca, su posición es la de defecar y el buitre estaba ahí  porque es un sitio habitual para encontrar su carroña pues era la zona denominada por ellos la estercolera y el buitre solo buscaba deshechos y no al niño, pocos metros de el niño estaban las Naciones Unidas y su poblado.

Carter

Kevin Cárter.

Una vez descrita la primera historia, narraré la segunda de ellas que fue el suicidio atribuido por una supuesta culpabilidad por la imagen tomada, para comenzar había que  que conocer bien a Cárter y toda su personalidad, su vida desordenada llena de episodios duros y la toma sistemática de drogas duras como la marihuana, metacualona y barbitúricos hacían de esta persona un ser inestable y propenso a las depresiones, el episodio mas duro para el, fue la pérdida de otro gran fotógrafo y amigo Ken Oosterbroek el 18 de abril de 1994 mientras cubría un tiroteo cerca de Johanesburgo, esto y la presión por no completar un trabajo créo que para Life ya sea por desidia o por perder los carretes hizo que se suicidara el 27 de Julio de 1994 aspirando monóxido de carbono de su camioneta, nos dejó una nota de despedida que dice así:

”  Estoy deprimido…. sin teléfono, sin dinero para el alquiler, sin dinero para los hijos, sin dinero para las deudas… ¡¡¡Dinero!!! estoy atormentado por los recuerdos vívidos, de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor, del morir del hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos y verdugos, he ido a unirme con Ken, si tengo suerte. “

Como colofón, decir que la supuesta muerte del niño por no ayudarle no fue tal, 18 años después un equipo de investigación periodística viajo al lugar y logró constatar que el pequeño sobrevivió a la hambruna pero que murió 14 años mas tarde de aquella fotografía por fiebres, su nombre era Kong Nyong.

De Izquierda a derecha Greg Marinovich, Ken Oosterbroek, Joao Silva y Kevin Carter, grupo de amigos y fotógrafos que se autodenominaron Bang Bang Club.

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